Definiré libertad. Según el diccionario de la RAE, “libertad es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”, y otra de sus acepciones es la de “condición de quien no es esclavo”. En mi opinión, la libertad es muy relativa… por ejemplo, una persona que queda libre con cargos. Si definimos “libre” como “no esclavo”, sí, efectivamente, el hombre es libre. Pero si lo pensamos bien, descubrimos que no lo es. Puede habérsele prohibido salir del país, con lo que, en ese caso, no sería libre de obrar como él querría, por lo cual no se puede decir que sea totalmente libre.
También se podría malinterpretar la libertad. Si yo entiendo, por libre, que puedo hacer lo que quiera, pues estoy muy equivocado. No puedo hacer lo que quiera. No puedo decidir no ir al instituto, por ejemplo. Es decir, yo puedo decidir obrar de una manera o de otra, puedo decidir entre infinidad de opciones, pero esas opciones están limitadas. Soy libre de elegir la que quiera. Puedo decidir entre irme a Estados Unidos con mi pasaporte o con mis padres, o entre quedarme aquí. Pero no puedo irme sin previo aviso y pretendiendo quedarme allí a vivir sin que nadie lo sepa, porque no es una opción. En ese momento ya no soy libre. No podría ponerme a trabajar o pretender tener una vivienda legal, porque en realidad, no estoy allí. Cuando se diesen cuenta, quizás me meterían en la cárcel si fuese mayor de 18, y en ese caso, seguiría sin ser libre, aunque de otra manera.
En El show de Truman, Truman, dentro de sus expectativas es libre. Tiene una vida perfecta, eso si al director de su show no se le ocurre meter “un episodio difícil en su vida”. Cualquiera que lo viese y supiese la realidad estaría de acuerdo en que no es libre en absoluto, pero para él no habría razón para pensar eso. Puede hacer aquello que quiere, para eso está preparado su show, pero eso siempre que ir a Fiyi no esté entre sus deseos. En el momento en que él comienza a dudar sobre su libertad, es decir, cuando se le hace imposible salir de su fantástica ciudad, cuando se le hace pensar que hacer otra cosa que trabajar y callar está mal visto, empieza a sospechar.
Como Christof, el director del show dice, “aceptamos la realidad del mundo tal y como nos la presentan”. Es lo que intenté explicar antes. Sin embargo, hay otra frase de Christof que me parece muy curiosa:
“[Truman] Puede marcharse en cuanto quiera. Si tuviera algo más que una mínima ambición, si estuviera absolutamente decidido a descubrir la verdad, no podríamos impedírselo”.
Aunque Christof no lo sabe, eso es exactamente lo que hace Truman. Se le impide volar, se le impide ir en tren, en coche e infinidad de cosas más, pero en ningún momento se le puede impedir pensar. Como él mismo dice a Christof, “nunca has tenido una cámara en mi cerebro”. Nadie puede evitar que se vaya en barco hasta chocar con unos imprevistos límites, porque nadie salvo él podía preverlo. Nadie había pensado en que los conductores del ferry tendrían que conducir realmente, por ejemplo.
En definitiva, Truman no era libre. Porque no podría hacer lo que una persona tendría derecho a hacer. Y el debate sobre si nosotros somos o no libres, está totalmente abierto.